El 20 de mayo de 2013, la capilla de la Asunción, en el San Charles Center [fusion_builder_container hundred_percent=”yes” overflow=”visible”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”][Provincia de Cincinnati], estaba atiborrada con los miembros de la comunidad, la familia y amigos de Bob Jansen, cuando el Obispo Joseph Charron, CPPS, lo ordenó de diácono.

Jansen ha demostrado su confianza en Dios durante todo el tiempo de su formación, ya que se ha colocado en situaciones y lugares poco comunes. Nacido en la pequeña ciudad de St. Henry, Ohio, él recibió su formación especial en la parroquia de Santa Inés, Los Angeles, donde viven personas procedentes del mundo entero.
Pidió, y le fue concedido, un año adicional de formación para que pudiera tener otras experiencias pastorales. Recibió la formación de capellán en el Florida Hospital en Orlando y en el Vitas Hospice Center de Chicago.
También participó en el Ministerio de Reconciliación (PBMR) en un barrio de Chicago desolado por la violencia, que él denominó como la experiencia más difícil de su vida. ” Antes de ir allá, no se hacía la mínima idea de cómo era la vida de los niños allí”, dijo. “Hay barrios donde nadie quiere entrar y de los cuales no nos gusta hablar. Cuando visitábamos las cárceles juveniles conocí a un chico que fue condenado a 40 años de prisión por un crimen cometido 15 años antes. Me rompió el corazón constatar que esta es la realidad para muchos de nuestros jóvenes “.

Él también pasó seis meses en Santiago de Chile, para entrar en contacto con los miembros de la CPPS de ese país y conocer sus experiencias pastorales. “A veces hablamos mucho sobre las misiones, pero desde lejos. Es asombroso experimentar de primera mano lo que están haciendo allá nuestros sacerdotes y hermanas”.
Dice también que nunca podría haber llegado tan lejos sin el apoyo de su comunidad. “En cada lugar visitado he experimentado el cariño y el cuidado con que me han acogido los compañeros, nuestras hermanas y, sobre todo, los miembros de la Congregación”, señaló.
Texto y fotos de Jean Giesige, Provincia de Cincinnati
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